1967 – 2017: 50 años de éxitos VM

Es bien sabido: cada cumpleaños representa una meta y merece ser celebrado, aún más si se trata de cincuenta años de una empresa. Es un logro del cual ser orgullosos, sobretodo en en momento histórico como el en qué estamos viviendo. Es un logro que sí, representa un punto de llegada, pero al mismo tiempo es un punto de salida para una empresa como V.M. Spa, constantemente dirigida al futuro en un mercado cerámico que está siempre en más rápida evolución.

Un poca de historia

La empresa fue fundada el día 2 Noviembre 1967 por Eli Vincenzi, marido de Francesca Vincenzi que murió antes de tiempo en 2000, junto a su socio Nello Montagnani.

Gracias a la genial intuición de Eli (más conocido como Cicci), desde un pequeño taller de grabado de matrices para cerámica la actividad se ha vuelto a ser una empresa de medianas dimensiones.

La idea ganadora de Cicci, estimulado por una profunda pasión, fue entender, antes que los demás, que un particular revestimiento aplicado a los punzones habría evitado muchas paradas de prensas a las cerámicas, necesarias para limpiar el molde de la tierra que le se pegaba durante del prensado.

La importancia de esta intuición es notable: antes, para hacer una baldosa, era necesario parar la prensa en cerámica cada 10 minutos para limpiar el molde; luego, con la idea de Cicci, la máquina trabajaba sin parar dentro de varias horas, con un importante ahorro económico para el cliente. De aquí el nombre “Punzones para cerámica prensados con goma de lámina o resina sin lavar”

La empresa hoy

Aún hoy, Francesca junto a sus hijos Luca y Cristina más un tercer socio, Massimiliano –  crecido y especializado en el taller de moldeo de punzones, trabaja con mucho éxito en su empresa establecida hace 50 años.

“Aún me acuerdo del entusiasmo de Cicci cuando compró su primer pantografo” – dice con orgullo Francesca.

“Era una persona llena de inventiva e iniciativa, pero siempre humilde. Como le gustaba recordar, su primera experiencia trabajadora era de obrero y para él sus propios dependientes eran como hijos, y este aspecto todavía es muy importante para nuestra empresa. Me gusta pensar que somos como una grande familia. Creo que es justo valorizar y recompensar las capacidades de las personas y la entrada de Massimiliano en la dirección de V.M. es representativa de esta idea. Claro que, como en todas las familias, hay discusiones, pero siempre son debates constructivos. Al pasar de los años, nos han permitido crecer y adaptarse a la evolución del mercado hasta llegar a lo que somos ahora.

Luca, que siempre ha sido bueno para el mundo técnico, ha crecido en los años aprendiendo en los libros y trabajando, ya desde joven, en el taller con su padre. Ahora es Gerente Técnico del departamento de revestimientos en poliuretano antidesgaste aplicados por rociado. En cambio, mi hija Cristina representa el alma femenina de la empresa, y sigue mi trabajo. Para ella también ha sido un crecimiento continuo y ahora es Gerente Comercial. Al final hay Massimiliano, que trabaja con nosotros desde el 1988. El empezó como empleado demonstrando capacidad y carácter. Al pasar del tiempo sus competencias han crecido y desde el 2006 está conmigo en la dirección de las actividades de la empresa.  Ahora es Gerente Técnico del taller de moldeo de los punzones.

En los años tuvimos la suerte de encontrar gente buena y creo que la ocasión que nos preparamos para celebrar es perfecta para agradecer todos, desde mis socios, los empleados y los colaboradores externos hasta nuestros clientes y proveedores que siempre han creído en nosotros y nos han permitido hacer nuestro trabajo con pasión, dando lo mejor de nosotros para llegar a ser lo que somos hoy: una pequeña realidad, pero bien conocida y estimada en el mercado cerámico italiano y mundial”.

Mirando al futuro

Tres son las actividades de la empresa que hoy desarrollamos en otros tantos talleres: el moldeo de los punzones cerámicos, la producción de goma poliuretánica en láminas y la aplicación de poliuretanos elastómeros por rociado.

En particular, esta última actividad, ha permitido a la empresa diferenciarse y aplicarse a mercados diferentes del mercado de azulejos.

“Cada nueva posibilidad es un desafio que nos estimula para dar siempre lo mejor de nosotros” dice Cristina. En los últimos años, en particular, hemos estado trabajando para estudiar y desarrollar nuevos materiales mucho más seguros para los operadores que trabajan con estos productos y para el medioambiente también, en una dirección siempre más ecológica. Estoy personalmente muy orgullosa de esto: creo que la sensibilidad hacia el medioambiente y la voluntad de dejar un mundo más “limpio” a mis hijos nos diferencie de otras empresas que sólo piensan en hacer dinero. Somos afortunados por tener clientes que comparten nuestra filosofia, que aprecian nuestro trabajo y nos permiten seguir trabajando según nuestros valores. Quiero agradecer todos, junto a mí mama, mi hermano y Massimiliano. Estamos felices por este logro”.